Sé que ellas no lo recuerdan, pero ahí voy:
Más o menos con 14 añillos pasar un verano en Jaén en agosto era algo peor de lo que supone pasarlo ahora. Todo el mundo sale corriendo de aquí y la verdad es que no había nada mejor que hacer más allá de bajar a la piscina.
Pues una mañana de esas de 40 grados apareció mi madre con tres botecitos de rocalla de la marca "cose"; no se me olvidarán los colores: rojo azul y amarillo. Además tuve la suerte de encontrarme también con una bobina de hilo elástico (del que no hace más que soltar hilitos...) y empecé a hacer pulseras sencillas. Hice tantas que, ese mismo septiembre, al entrar al colegio, me pidieron que me las quitase... Que no era normal llevar tantas pulseras en una niña tan pequeña.
- Sabrían ellos lo que se estaban diciendo...
Poco a poco y con esto de las tecnologías se me facilitó un poco eso de aprender: El foro de abalorios, las revistas de Crea con Abalorios... Fui conociendo gente que a través del correo electrónico enviaba ''esquemas'' de llaveros planos, los cocodrilos.
Marlenne, de Francia, me mandaba libros por correo, incluso me mando algunas perlas (perlesnco). No os hacéis una idea de lo que me costaba comprender sus cartas. No me quiero hacer una idea de lo poco que entendería con mi pobre francés en las mías...
Lourdes del cole, con la que etiqueté todos mis paquetes de ''cose'' con números, al igual que ella, para que, cada semana nos hiciésemos una pulsera la una a la otra a nuestro gusto.
Aún tengo la primera caja con tres cajones en las que guardaba todas mis perlas. La que compramos en Almuñecar junto a mi primera Vogue (ya tenía telita el asunto...)
El viaje con el gemelo en Moto al supermercado día más lejos del residencial en plena cabalgata de reyes para comprar un set de perlitas - las cuales todavía conservo.
Los viajes con mi padre a la Alcaicería, en busca de cristal Swarovski. Que el financiase todos mis proyectos. Que me consiguiese cuero. Que me buscase cajas de herramientas para seleccionar y ordenar mis bolitas. Que tuviese mis primeros muñecos planos de Epi y Blas. Que los siga teniendo colgados en su corcho, aunque pasen los años.
El telar de Pablo, hecho a mano, pegado, anclado y limado por él. El Wigjig de Francia. Las tardes buscando abalorios en todos los chinos y 20 duros de Jaén. Las pulseras de cuero.
Mi madre en el Botón todos los días comprando enganches de pendientes a 0,25 el par. El llavero que le regalaron en una tienda de 20 duros del Gran eje, la tienda de Lola. El momento en el que me pregunta si soy capaz de hacerlo. Descubrir la pasta polimérica, como siempre de sus manos. El paseo que nos dimos por Jaén hasta llegar a Correos y entrar en Flores para que me vendiesen el Cernit.
Romper no uno, sino dos microhondas porque, la función grill no es el horno.
Que Mariloli me calentase el fimo...
Mi hermana y yo haciendo la estrella inscrita en una flor plana. Con el hilo metálico finísimo. sentadas en las dos camas, paso por paso con los esquemas impresos - con la impresora de mi padre por que la nuestra... no tenía tinta negra.
El hada en 3 D que le hice.
Su caja forrada de fieltro con una réplica exacta de todos los modelos de pendientes y que estoy segura que hoy día abre, los mira y sonríe.
El viaje a Granada para celebrar los cinco años, el Paseo de los Tristes y el OJO BIZARRO: Una tienda de un artesano que hacía pendientes de estaño macizo.
Un mes después, gracias papá otra vez, Gregorio Mecanografías me hace mi primera máquina profesional con tres espacios de distinto grosor para hacer del estaño macizo (que solo se vende en una ferretería de Jáen) láminas planas.
Mi abuela diciéndome que monte una tienda. Colgándose mis cositas. Los broches de colores que le dan más vida de la que ya tiene.
Los alicates del Lidl año tras año, la laminadora, la churrera, el horno desde Málaga visto. La churrera profesional, de nuevo mi padre y Gregorio. Abalorium Málaga, El Taller en las vacaciones de la Oposición. La goma eva, el scrap Booking, el alumnio, los ramos de flores, los moldes de pasteles, los cortadores, los charms, los broches, el pirografiador. El grupo de Facebook, el mailing, la pagina web, el perfil, los cambios de nombre, la página, el blog...
Una tarde de inspiración enseñandoos anillos en el salón y la pregunta estrella de una gran mecenas:
- CON LO QUE TE MANEJAS EN INTERNET Y TODAVÍA NO HAS BUSCADO A ALGUIEN QUE BUSQUE UN DISEÑADOR DE JOYAS?
Gracias mamá. Otra tarde de otoño iluminada: Elbakishop, la nueva tienda de artesanos españoles Online, de manos de Ana Alvarez, cuenta conmigo en su catálogo de ventas. Gracias, Gracias, Gracias.
El negro y sus ideas de subconsciente emprendedor. Haz esto. Esto no lo hagas. Una página nueva pero pagando ¿no?
Y de Anuschka, Nuschka, Sirap, Nituniyo... Nace entre un café y una larga visita a la casa del libro: DIMINUTAS
Hasta la semana pasada contigo Jesús, en Tres Cantos y el cambio de local de la tienda del grado, vista hace un año, y vas tú y te acuerdas. Pones el intermitente, cogemos el google maps y buscas aparcamiento mientras esperas que pague dando saltitos. Saltitos diminutos. Los nuevos proyectos, otro viaje que no hace más que despertar estas manos inquietas.
Y después de esta entrada, que en un principio iba a ser un relato cortito... (que me he puesto romántica) solo puedo invitaros a seguir el blog, leerlo, empaparos de historias, de ideas. Entrad en facebook, visitar mi página y por supuesto:

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